lun 2a. Sem Pascua (Id=268)
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Antífona de Entrada

Cristo resucitado ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya
Christus resúrgens ex mórtuis iam non móritur, mors illi ultra non dominábitur, allelúia.

[Misa]
 

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar un día de la herencia que nos has prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Se pusieron a orar y quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaron la palabra de Dios con valentía

Lectura del libro de los Hechos
de los apóstoles

4, 23-31

En aquellos días, tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron con los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oír el relato, todos juntos invocaron a Dios, diciendo:
"Señor nuestro, tú has creado el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú dijiste, mediante el Espíritu Santo por boca de nuestro antepasado David, tu siervo:
¿Por qué se alborotan las naciones y los pueblos maquinan vanos proyectos? Los reyes de la tierra conspiran y los príncipes se alían contra el Señor y contra su Mesías.
En esta ciudad, en efecto, se han reunido Herodes y Poncio Pilato, junto con extranjeros y gentes de Israel, contra tu santo siervo Jesús, al que ungiste, para hacer lo que tu poder y tu voluntad habían decidido de antemano que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu palabra con toda libertad. Manifiesta tu poder para que se realicen curaciones, señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo Jesús".
Al terminar su oración, el lugar en que estaban reunidos tembló; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a anunciar la palabra de Dios con toda valentía.
Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 2, 1-3.4-6.7-9

Dichosos los que esperan en el Señor.
Beáti omnes qui confídunt in te, Dómine.

¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevan los reyes de la tierra y los príncipes se alían contra el Señor y contra su Mesías: "Rompamos sus cadenas, librémonos de su yugo".
Dichosos los que esperan en el Señor.
Beáti omnes qui confídunt in te, Dómine.

El que vive en el cielo se sonríe, mi Señor se ríe de ellos. Después les habla con ira, los espanta con su cólera: "Yo mismo he constituido a mi rey en Sión, mi monte santo".
Dichosos los que esperan en el Señor.
Beáti omnes qui confídunt in te, Dómine.

Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. Pídemelo, y te daré las naciones en herencia, en propiedad todos los países del mundo. Los romperás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de barro".
Dichosos los que esperan en el Señor.
Beáti omnes qui confídunt in te, Dómine.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.
Si consurrexístis cum Christo, quæ sursum sunt quaérite, ubi Christus est in déxtera Dei sedens.

Aleluya.

Evangelio

El que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 1-8

Gloria a ti, Señor.

Un hombre llamado Nicodemo, miembro del grupo de los fariseos y personaje importante entre los judíos, se presentó a Jesús de noche y le dijo:
"Maestro, sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos; nadie, en efecto, puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le contestó:
"Yo te aseguro que el que no nazca de lo alto no puede ver el reino de Dios".
Nicodemo repuso:
"¿Cómo es posible que un hombre vuelva a nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar de nuevo en el seno materno para nacer?"
Le respondió Jesús:
"Yo te aseguro que nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu. Lo que nace del hombre es humano; lo engendrado por el Espíritu, es espiritual. Que no te cause, pues, tanta sorpresa lo que te he dicho: "Tienen que nacer de lo alto". El viento sopla donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con el que nace del Espíritu".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante de gozo; y ya que en la resurrección de tu Hijo nos diste motivo de tanta alegría, concédenos participar también del gozo eterno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El misterio pascual

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Jesús se presentó en medio de sus discípulos y les dijo: "La paz sea con ustedes". Aleluya
Stetit Iesus in médio discipulórum suórum, et dixit eis: Pax vobis, allelúia.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Mira, Señor, con bondad a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección.
Por Jesucristo
, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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